Proyecto Strindberg: Señorita Julia

Estimados estudiantes de actuación y artes escénicas:

Este domingo 20 de mayo asistí al Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG), aquí en Caracas, para ver el montaje de “Señorita Julia”, dirigido por Orlando Arocha en el marco del Proyecto Strindberg de la agrupación Hebu Teatro.

Al entrar a la sala la primera impresión abre las expectativas. El espacio ya denuncia la intimidad típica de las obras de Strindberg, que es cercana al encierro. Una estructura de madera fue colocada sobre el escenario, un techo bajo y tres espacios: en el extremo izquierdo y al fondo una puerta que suponemos da hacia algún patio por donde se cuela la luz de la noche, de un azul intenso; en el centro la cocina de esta casa con un fogón siempre encendido; a la derecha una pequeña habitación con un catre. No se sobrecarga el espacio, pero cada elemento está lleno de sentido y nos permite percibir el mundo de los criados, el lugar donde ellos se desenvuelven.

El público entra a la sala y escucha un bullicio al fondo del escenario, detrás de esas paredes sólidas que se tienen ante los ojos, con una fuerte iluminación que remarca las sombras. Otro acierto de la dirección: cuatro cañones potentes, casi cenitales, aplastan toda la estructura y remarcan sombras sobre el suelo; otros cañones colocados en el suelo, de un lado y otro del escenario, multiplican las siluetas oscuras al fondo.

También el color juega un papel fundamental, la madera de la estructura, la luz azul al fondo de la noche, los amarillos, los rojos (produciendo tonos ocres al amanecer) crean el conjunto adecuado para el drama. Así comienza “Señorita Julia”, con la fiesta de San Juan de fondo, los criados danzando y cantando sin que podamos verlos, el espacio vacío dando la sensación de ser minúsculo, la iluminación remarcando las sombras; así nos dan la bienvenida al mundo de Strindberg: concentración del espacio, concentración del tiempo, concentración de la acción. Todas características del teatro moderno.

Como dije antes, se despiertan las expectativas. El abordaje del espacio y de la iluminación fueron, desde mi perspectiva, los adecuados; el detalle del fogón ardiendo durante toda la representación, también. La noche de San Juan está asociada al fuego, es la celebración del solsticio de verano, una jornada mágica donde todo puede pasar.

En ese contexto se encuentran Julia y Juan, ella la señorita de la casa, hija del Conde, de casta elevada; él un criado que no podrá aspirar a otra cosa a su vida que servir a otros. Un tercer personaje les acompaña, la cocinera y pareja de Juan: Cristina.

El drama de Strindberg puede considerarse complejo si pensamos en la historia que nos presenta: Julia se cuela en la fiesta de los criados, su padre no está en casa y no regresará hasta la mañana siguiente, así que ella está a sus anchas, bebe y baila con toda la furia propia de su carácter y juventud, tienta su destino con esa conducta frente a sus criados, pero sobre todo seduce a Juan. Éste parece no ceder ante los juegos de la muchacha, se contiene, mantiene las formas, la trata de “usted”, pero le advierte en distintas ocasiones: “soy un hombre” y luego “no juegue con fuego”. Cristina es una espectadora intermitente, y según ella misma afirma la única que “sabe darse su lugar”.

Pero esta aparente sencillez de la trama se vuelve sumamente compleja por el tratamiento que da Strindberg a los personajes y al ritmo de sus diálogos. Este es un dramaturgo absolutamente visceral, un misógino, un obsesivo medular (como lo definen no pocos críticos de su teatro), con el peso en su conciencia de las enseñanzas de una madre fanática religiosa y un padre estricto hasta los mayores extremos.

Entonces empezamos a entender algunos códigos relevantes en este montaje: la presencia de las botas (que representan la mirada del padre de Julia), que deben ser pulidas para que el Conde las pueda usar muy temprano en la mañana; las palabras de Cristina antes de salir a misa luego del amanecer, hablando del pecado, de las culpas y del perdón; el asesinato en manos de Juan del canario de la señorita; los sueños que se confiesan casi al inicio de la pieza, hablando de caídas y ascensos. Todo este manejo de imágenes, multiplicación de significados en escena, es propio del simbolismo.

Muchos de estos detalles pasan inadvertidos por el modo en que el director los ha manejado, o quizás porque los actores todavía se sienten incómodos en el manejo del espacio y de los elementos. Este es un primer aspecto a señalar sobre este montaje: la imprecisión de los desplazamientos, del manejo corporal en los actores y del uso de los elementos, genera muchos baches en el ritmo y poca credibilidad en las interpretaciones. Parece que no existe mucha conciencia sobre el significado de los objetos que coexisten con ellos en el espacio.

Esta falta de precisión también se hace evidente en los encuentros físicos entre los personajes. Ellos se empujan, se abrazan, se besan, se golpean, se arañan; todo esto es parte de la propuesta del dramaturgo, la dualidad amor-odio entre un hombre y una mujer, la confrontación constante; pero no está lograda en este montaje, los enfrentamientos físicos se dan desprovistos de fuerza, más como una pelea entre niños que como una lucha de vida o muerte entre seres atrapados por sus propios juegos.

Yendo un poco más allá en el tema de las actuaciones, entendiendo que esta pieza de Strindberg tiene un alto grado de dificultad y es un reto para cualquier actor o actriz, debo añadir que los intérpretes tampoco logran acceder a los personajes y su lectura es unidimensional. Yuri Pita (Julia) y Abilio Torres (Juan) sólo alcanzan mostrar dos características del personaje, únicamente dos posibles formas de expresión: vemos una señorita Julia desbocada y luego arrepentida al borde de la locura; presenciamos el actuar de un Juan frío y distante que por un momento se convierte en una bestia feroz. Pero todavía estas posibilidades no llegan a realizarse del todo.

A medida que avanza la interpretación, sentimos más la dificultad para comprender el texto, los cambios abruptos en los personajes y el juego constante entre la pasión y el temor al castigo por el pecado. Los intérpretes sueltan los textos casi sin conexión, se golpean y gritan sin sentido, se lanzan al suelo y tiemblan rabiosamente reflejando la impotencia que sienten ante la imposibilidad de ingresar a lo personajes y al universo de Strindberg.

Al menos en esta función, la sensación que me llevé es que tanto las actuaciones como la dirección están por realizarse. Este es un montaje que está en progreso, descubriendo todavía sus propias posibilidades; falta entonces tiempo y trabajo para que los personajes realmente aparezcan sobre el escenario, insistir sobre la precisión y las transiciones (en su mayoría no logradas), alcanzar los extremos que propone Strindberg en cuanto a los temores, las pasiones y la violencia interna de los personajes; falta todavía determinar en los desplazamientos y el manejo de los elementos el significado que tiene cada objeto y el modo en que el personaje se relaciona con él.

Recomiendo a todos ver el trabajo y establecer sus propias percepciones. Es relevante que se tenga la oportunidad de mirar un clásico del teatro moderno en la escena de Caracas. No puede olvidarse el hecho de que detrás de este montaje están dos importantes personalidades del teatro venezolano, con amplia experiencia y conocimiento del oficio: Diana Volpe (Productora Ejecutiva) y Orlando Arocha (Director).

Señorita Julia está en cartelera del 18 de mayo al 17 de junio. Fundación Celarg, sala de teatro 2 (Av. Luis Roche, Altamira). Actúan: Yuri Pita, Abilio Torres y Rossana Hernández. Dirección: Orlando Arocha. Hebu teatro. 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s