Adiós a Rodolfo Santana – Dramaturgo, Torero de la Creación Teatral

“El teatro vive de la agresión y de la violencia del alma…

No podemos olvidar que el teatro es una ficción con olor a humanidad”

Rodolfo Santana

Ahora no puedo realizar ninguna reflexión mayor sobre su aporte a la dramaturgia venezolana, tampoco estructurar alguna proposición coherente sobre su obra, su propuesta estética, sus historias o personajes. En este instante no, quizás luego… Esta nota es solamente un desahogo, un pequeño tributo a Rodolfo Santana, creador venezolano que nos dejó mucho por hacer sobre las tablas a quienes nos desempeñamos en las artes escénicas de este país.

“La muerte siempre ha estado sobre mí, más de una vez la he sentido rondando en mi cabeza, o atacando desde fuera. Pero sospecho que todavía no me toca expirar. De hecho, tengo un protector, algo así como mi ángel de la guarda… Es un ex-boxeador con conocimientos de electricidad” (Santana, 1995)

Conocí a Rodolfo terminando mis estudios universitarios, entre los años 1994 y 1995, porque mi trabajo de grado se centró en él y sus piezas teatrales. Nos entrevistamos incontables veces, todas con un especial impacto, siempre en alguno de los restaurantes o cafés de Parque Central, porque él vivía allí.

Allí estábamos siempre Vicglamar Torres y yo, haciendo nuestra investigación sin tener idea del mundo con el cuál nos estábamos topando, el mundo de un ser directo, sencillo y complejo, dispuesto a desvestir sus paradojas, a veces cansado de las cosas en la ciudad de Caracas o en su propia existencia, a veces vibrante de alegrías y posibilidades, a veces objetivo y crítico frente a sus obras.

“En la vida real nos damos el lujo de ser superficiales con la mayor tranquilidad, en el teatro no podemos”. (Santana, 1995).

“Mirando al Tendido” fue la pieza que seleccionamos como centro de la indagación, y es que Rodolfo se nos hizo rápidamente un torero que enfrenta su propio espíritu creativo, el toro que dentro de él busca posibilidades de salida, de expresión. Una y otra vez el fue herido por esa bestia con la cual en alguna ocasión hizo las fases, pero que desde tu temprana niñez ya se había manifestado a través de la lectura de grandes clásicos que emergían de la biblioteca de su abuelo.

“Lamento el dominio que hoy posee el cuerpo sobre el sentido del amor. Me espanta la competencia como ritual afectivo, el desapego como preceptiva romántica. Me cuesta desalojar los poemas y el amor hasta la eternidad. Acabar con los amores grandes, en una hora donde se elige el amor psicoterapéutico, la pasión sin riesgos ni eventuales crímenes pasionales”. (Santana, 1995).

Al menos recuerdo una anécdota muy significativa, que para mí explica muy bien lo que es su obra: una vez se escapó de casa para no ser castigado por una travesura que había cometido. Se escondió subiéndose a un árbol y se quedó dormido. Lo despertó la sensación de pellizcos dispersos en su cuerpo, y al abrir los ojos se dio cuenta de que estaba cubierto de pequeños pájaros que tenían esas ramas como lugar de reposo. La imagen lo sobresaltó, y no pudo evitar -aunque hubiese querido hacerlo- la reacción de su cuerpo, un movimiento brusco que hizo escapar a las aves de forma inmediata, perdiéndose así un instante único que, por ser tan especial precisamente, no podía ser sostenido. Esa imagen tan hermosa como terrible es su dramaturgia, y el sobresalto que nos produce la posibilidad de comprender lo efímero de nuestra condición y la imposibilidad de sostener lo bello por mucho tiempo.

“Entondes, de pronto siento un pinchazo, un pellizco chiquito en un brazo. Abro los ojos y me veo con el cuerpo cubierto de plumas. Decenas de colibríes me cubrían el cuerpo. ¡Era increíble! El árbol había cambiado sus hojas por diminutas plumas de colibrí que se ensartaban entre las matas. Me asusté muchísimo, y a la vez me asombró la imagen… me encantó. Te juro que esos fueron los segundos más largos de mi vida”. (Santana, 1995). 

Amor y violencia son constantes en su dramaturgia, camaradería y enfrentamiento, encuentro y desencuentro. Descubrirnos o ser descubiertos es morir ante los demás. Toro y torero, alma  y cuerpo, impulso creativo y racionalidad, se enfrentan irremediablemente y es la tensión entre estas dos fuerzas humanas lo que permite la emergencia de la imagen hermosa, de la estética acogedora del símbolo en sus piezas.

“Vinculo la escritura a la aventura y creo que los seres humanos asumimos la vida como un viaje en mar desconocido, con naufragios irremediables”. (Santana, 1995). 

Así Rodolfo Santana condena a sus héroes y nos redime por medio del dolor. Así también toca lo universal a través de lo que es propio de nuestra cultura y de nuestro devenir actual como nación.

Por eso, por aquel amigo momentáneo que tanto nos habló de su vida, por este otro escritor completo que nos legó importantes piezas teatrales, por todo lo que recuerdo de nuestras largas conversaciones y por aquello que he olvidado, rindo este homenaje y un saludo abierto hacia el viaje que ahora su alma realiza fuera de este plano.

“¿Si me fuera a morir ahora?… Pediría un agua mineral… Eh… Subo a la casa, beso a mi mamá, llamo a mi hermano Salvador, voy a la panadería y me como tres dulces, grito, me voy por los pasillos gritando, salgo a la calle y maldigo a los banqueros, a los tipos que se comen la luz roja, haría un espectáculo por allí”. (Santana, 1995).

Gracias Rodolfo.

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Todas las citas están en el texto MIRANDO AL DRAMATURGO DESDE EL TENDIDO DE SU OBRA (Acercamiento a Rodolfo Santana), libro escrito por Vicglamar Torres y Markel R. Méndez H., publicado por la Colección Canícula (Fundación Carlos Eduardo Frías), en Caracas, 1996-1997.

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Un pensamiento en “Adiós a Rodolfo Santana – Dramaturgo, Torero de la Creación Teatral

  1. Un innovador dramaturgo, creador de más de ochenta obras que cambió la manera de ver las historias en nuestro país. Hoy no sólo sus familias y amigos son los que lloran su muerte, destacados del espectáculo, variedad de artistas y seguidores de la cultura lamentan su muerte.

    un hombre que logra mediante sus obras la reflexión de temas comunes tanto del país como del continente, sus premios y galardones son apenas una pequeña muestra de sus logros.

    Comparte día de defunción con josé Ignacio Cabrujas por lo que esta fecha será reservada y recordada por “los grandes de la cultura”.

    Hoy el país llora su muerte y dejará un espacio en su corazón reservado por siempre; pero de igual modo se abre el camino para nuevos talentos en la dramaturgia y las artes escénicas quienes esperemos que teniendo tales ejemplos a seguir coloquen sus metas bastante altas y estén dispuestos a superarlas.

    Romina Carrasco
    v semestre Comunicación Social, Universidad Católica Andrés Bello.

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